sábado, 28 de octubre de 2017

Los protocolos: Un lenguaje mudo y estándar, ideado para protegerse de la vida. Un texto de Silvia Navarro


El 25 de octubre, el colectivo Aldarrikatu tuvo ocasión de conversar con Silvia Navarro en torno a su último libro “Saber femenino, vida y acción social”. El encuentro tuvo lugar en el Hika Ateneo, en Bilbao.

Silvia Navarro ha desarrollado una amplia y diversa carrera profesional en el campo de la acción social, tanto a nivel local como institucional. Es trabajadora social y docente en diversas universidades, y actualmente participa como facilitadora en procesos de innovación y aprendizaje en el marco del proyecto “Rayuela Creactiva”.

En el Hika Ateneo, Bilbao

Formas alternativas de saber

En su texto, Silvia aborda la necesidad de avanzar hacia formas de saber alternativas en el campo de la intervención social. Es decir, frente a la lógica hegemónica basada en el protocolo, las normativas, el control y la vigilancia de los cuerpos bajo el dominio de una razón instrumental, (que precisamente obtiene su potencia de los cálculos, las estadísticas y el cientificismo de época), se pueden buscar otras alternativas. ¿Cómo generar una acción social que se sostenga de formas alternativas de saber? o dicho con otras palabras, ¿Cómo hacer una praxis que subvierta, en cierta medida, el discurso dominante?

El protocolo: un conjuro eficaz

“Hemos protocolarizado la vida buscando ansiosamente un conjuro eficaz que nos libere de toda responsabilidad” Silvia Navarro

Efectivamente, el furor de los protocolos viene precisamente a taponar la emergencia de un sujeto, un sujeto responsable. Tanto del lado del profesional, los protocolos tapan su angustia pero a costa de borrar su acto (clínico, educativo, social), como del lado de las personas que, por diversos motivos, nos dirigimos a una institución. Hay pues, un borramiento del sujeto y de su singularidad.

“Los trámites, los cálculos, los protocolos y las normativas lo inundan todo, llenándolo de silencio porque el suyo es un lenguaje mudo y estándar, ideado para protegerse de la vida” SN

El lenguaje de los cálculos, como señala la autora, es una lengua muda, sin palabras. Es decir, sin posibilidad de vínculo social. El silencio de las estadísticas trata de producir un discurso sin palabras, sin malentendidos, sin imposibles; una lengua positivista y total, más allá de los equívocos que constituyen al ser hablante.

La expulsión de lo distinto y la proliferación de lo igual

En su texto “la expulsión de lo distinto”, el filósofo coreano Byung-Chul Han plantea una tesis fuerte: sostiene que el capitalismo, como sistema por y para la producción, «expulsa todo lo distinto».

Lo interesante, me parece a mí, es que esto lo pone en serie con otro mecanismo del discurso, al que denomina «la proliferación de lo igual». Asistimos hoy, como señala Silvia, a un exceso de lo normativo en el campo de la acción social. Han, por su parte, plantea que este empuje hacia la igualdad es el correlato de prácticas segregativas. Este ideal de igualdad, integración, adaptación a la norma, a lo normal (que no es otra cosa que la norma estadística), orienta multitud de prácticas en el campo de la acción social.

Por supuesto, hay una versión de la igualdad de derechos con la que todos estaremos de acuerdo. Sin embargo existe, a mi parecer, un reverso de este empuje a la igualdad en las prácticas sociales. El ideal de igualdad esconde su reverso, la expulsión de lo distinto. De la misma manera, el ideal de adaptación tropieza, una y otra vez, con aquello que en cada vida humana no es adaptable ni contabilizable, ni entra en la norma, que no es otra cosa que el deseo humano.

Para entendernos, digamos que el deseo es aquello que nos humaniza, y al mismo tiempo aquello que en cada vida cojea, no encaja, tropieza y se resiste a ser adoctrinado, apresado, colonizado por los discursos de aquello que en cada momento histórico es considerado como normal (norma). El deseo no se colectiviza ni se comparte, no hay posibilidad de globalización en el campo del deseo. Es aquello irreductible que habita en cada ser, y que nos permite organizar nuestro lazo social; que es siempre particular y no globalizable. En este sentido, el deseo es íntimo e intransferible, es aquello que hay de particular en cada individuo. Nos separa y nos une; condición de posibilidad para el vínculo social. Por el contrario, estas prácticas basan su eficacia en el ideal de adaptación e integración social. “Ser-una-persona-normal” se convierte así en un imperativo que puede resultar aterrador. Lo normal, como cálculo estadístico.

Activismo vs Pasividad

En sus páginas, Silvia desarrolla una tesis sobre “el feroz activismo”, para capturar uno de los puntos de inflexión en el trabajo actual en el campo de lo social, en la relación asistencial, en el programa institucional. Ella dice “Permanecer a la escucha, a lo largo del proceso de ayuda, implica muchas veces suspender la acción, pararnos, respirar, callar, ser pacientes (…), en fin, habitar esa pasividad tan necesaria. El activismo, la acción muchas veces compulsiva, orientada a dar una respuesta rápida”.

La autora opone estos dos términos; activismo y pasividad. El concepto de pasividad resulta estructurante de cara a pensar una praxis ética en nuestra época hiper-activa. Toda práctica, bien sea educativa, social o clínica, ha de poder articularse en tres tiempos: el instante de ver, el tiempo de pensar, el acto de concluir. En ocasiones, aquellos que hacemos una praxis “algo diferente” somos “acusados” de pasivos, y no resulta nada fácil argumentar que se trata precisamente de un acto, de una acción, o de un tiempo necesario, que hay que transitar, y que no se puede violentar ni precipitar. Que dar un tiempo, escuchar, dar la palabra, son actos necesarios.

Un breve ejemplo

Atiendo a un niño (al que llamaremos Mikel), diagnosticado de autismo, que se niega a entrar en los talleres de juego de una institución. Un día, uno de los educadores le pregunta a Mikel si quiere mirar el armario de los juguetes, que está fuera del espacio de taller, y que si le parece bien, quizás podría elegir un juguete que sea de su interés.

Frente al armario, y acompañado por este educador, Mikel elige un radiocasete. Sólo entonces, Mikel decide, decididamente, cruzar el umbral de la puerta de los talleres para conectar la radio y buscar una canción, poniendo el volumen extremadamente alto. Entonces Mikel solicita a un monitor para jugar a un juego de mesa.

A partir de este acontecimiento Mikel acude a los talleres de juego, habla, hace interesantísimas elaboraciones, se divierte, juega, realizando un trabajo de gran interés para él. Ampliando su mundo y su lazo social. Siempre a condición de poner la radio, elegir una canción y subir el volumen. Hace esto de manera repetitiva.

Concluyendo

¿Qué quiero decir con esto? Que, a veces, no se trata de proponer prácticas colectivizantes, sino de dar un tiempo, escuchar, dar la palabra, y adaptarse a las condiciones subjetivas. En este caso, la condición de entrada en los talleres pasaba por darle un tiempo a este niño, no forzarlo (ante lo cual surgía inevitablemente la violencia y la injuria). Inventar una manera propia que le permite a Mikel tratar lo invasivo de las voces que le rodean.

Encontrándonos con que la elección de este sujeto por la serie radio-canción-volumen, se ha convertido en la condición de posibilidad para un trabajo muy particular. Aquel que anuda el cuerpo, la palabra y la marca de su subjetividad. Cada uno de nosotros, tenemos una relación diferente y particular al tiempo, al consentimiento, al trabajo, a las palabras, a la voz, en definitiva… al vínculo social.

Esto fue posible debido a una orientación no-segregativa por parte de los profesionales y de la institución. Es el fruto de un trabajo colectivo e interdisciplinar orientado por la singularidad, el respeto de los tiempos subjetivos y la clínica.
Cosme Sánchez

Técnico en intervención social y miembro del Colectivo Aldarrikatu

miércoles, 13 de septiembre de 2017

BUSCANDO NUEVAS COORDENADAS EN EL MAPA





Un libro, mientras no se lee, es solamente ser en potencia, tan en potencia como una bomba que no ha estallado. Y todo libro ha de tener algo de bomba, de acontecimiento que al suceder amenaza y pone en evidencia, aunque solo sea con su temblor, a la falsedad. - Zambrano 2002

      Cada vez que he tenido oportunidad, he acudido a diferentes charlas, encuentros…. Que siempre en torno a la acción social estaba presente Silvia Navarro. Su manera de entender lo social, lo comunitario, su experiencia , su formación y sobre todo su compromiso y entusiasmo, me alentaban y me daban alas .
    Ahora, como si de un compendio se tratara , Silvia nos ofrece todo su saber y experiencia en un estupendo libro   “SABER FEMENINO VIDA Y ACCIÓN SOCIAL”.  Un libro que como ella misma dice  
                                                            “ difícil de encuadrar en un ámbito concreto: filosofía, estudios de género, sociología acción social……….. Acaso por su resistencia a encuadrarse en una única materia, este sea un texto fronterizo, intentando situarse en un territorio límite desde el cuál sean posibles nuevas visiones y fructíferos diálogos.”  

Es este un libro que, siguiendo sus propias palabras                
                                                              “ .. camina por ese lado cálido y sensual  donde todavía queda espacio para las emociones y los afectos, para lo lúdico y la fiesta, para el saber con sabor, para vivir con placer , para el asombro y la sorpresa, para el acontecimiento que siempre es experiencia, inicio de algo, nacimiento y balbuceo, para todo aquello que es auténtico todavía.”

Pero no nos engañemos, no es un texto “happy happy”, Silvia hace un alegato por otra forma de pensar, posicionarse y concebir la sociedad y lo hace recogiendo y reconociendo-se como mujer portadora de la experiencia de todas esas mujeres que nos antecedieron y al potencial de  esa subjetividad femenina para 
                                                    “… alterar la soberbia y el tirano poder de lo racional , la objetividad y el gélido rigorismo del saber y de la ciencia, para, apelando a la insurgencia, con toda urgencia, retornar la pasión, el deseo y el sentido al mundo”.

Y en este transitar por los márgenes , se adentra de lleno en  nuestra profesión y lo hace con fuerza reivindicando el cuidado del otro con rostro, frente a un modelo profesional, deshumanizado e hipertecnificado , empoderando con fuerza a las mujeres porque 
                                                           “ en el ar te de las relaciones, del cuidado, del mágico encuentro con el otro, hemos tenido la necesidad y la libertad durante miles de años de hacernos sabias…….una relación que es también atención al otro, ese otro siempre único y singular”.

Frente a unas propuestas actuales de acción social,  dominadas por el control, los protocolos, “la práctica de cuidar personas como si fuesen cosas”, Silvia nos propone otras formas de hacer reconociendo siempre la singularidad del otro “con una identidad y una dignidad valiosas que debemos respetar y promover”.

En este libro no hay una contraposición entre lo masculino y femenino que tiende a la anulación de lo  otro, sí es un libro que desde el reconocimiento de una diferencia enriquecedora entre hombres y mujeres , alumbra y aporta a la vida y a la acción social todos esos valores que las mujeres hemos ido acumulando a lo largo de la historia que han sido minusvalorados y silenciados y reducidos al ámbito privado, para salir ahora con fuerza  a lo público, ideando otra sociedad posible.

Tendremos la posibilidad de conversar y compartir este libro con su autora: Silvia Navarro
Dónde :    Hika Ateneo  ; Ibeni Kaia, 1  (al lado del puente San Antón)
Cuando:   25 de Octubre - miércoles- A las 7 de la tarde

Os esperamos.

Inés 





martes, 28 de marzo de 2017

ENTRAR EN EL AULA 10 PUNTOS SOBRE LA UNIVERSIDAD: Una mirada hacia dentro, desde lo universitario, pero también hacia fuera, desde la práctica profesional.




 Desde Aldarrikatu vamos poco a poco dándole forma a esta propuesta que hemos dado en denominar “Entrar en el Aula”. En este documento pretendemos dejar constancia de algunas de nuestras reflexiones e interrogantes a modo de aproximación y como marco para el trabajo con las Universidades.

1.     Una oportunidad para pensarnos.
Este espacio se articula sobre una creencia. Un cierto amor a la profesión que se pone
en juego sobre la creencia de que existe un saber por extraer[1], por descubrir.
Una apuesta por hacer existir nuevos modos de pensar nuestra profesión. Una apuesta por la dialéctica (y no la confrontación) entre dos mundos que en realidad son la cara y la cruz de una misma moneda. Un deseo de albergar un lugar de conexión entre dos saberes, el universitario y académico, y el profesional o experiencial. De cara a la producción de una reflexión conjunta en la conjunción de estas dos miradas: lo profesional y lo académico trabajando juntos.

2.     Reducir la fractura entre el mundo académico y el profesional.
Este fue uno de los debates que se generaron en el pasado Congreso Estatal de Educación Social de Valencia 2012: reducir la fractura entre el mundo académico y el profesional, de manera que tanto unos como otros salgamos ganando, aprendamos y hagamos posible una formación más adecuada a la realidad de la acción
social y la Educación Social en nuestros días. Es por esto que consideramos que esta iniciativa atiende a la virtud de lo contemporáneo y responde elocuentemente a las necesidades mostradas por un amplio espectro de las personas que nos dedicamos a la Educación Social en la actualidad.

En nuestra práctica, no son pocas las ocasiones en las que nos vemos interpelados a preguntamos por nuevos lugares y maniobras que permitan poder alojar a aquellas personas que no pueden seguir los itinerarios marcados, y que nos convocan a nuevas búsquedas. Cada disciplina se ve empujada a reinventarse, a investigar nuevas maneras de pensar la profesión. Debemos pues, ser capaces de pensar en la actualización de aquellas viejas respuestas que antes valían, pero que ahora, lamentablemente, quedaron caducas.
3.     Proponemos nuestra candidatura.
Aldarrikatu se ofrece para conversar y pensar juntos en las múltiples posibilidades de colaboración entre el mundo universitario y el de la praxis educativa.
Entre otras modalidades de colaboración pensamos en formar o constituir un grupo de personas del campo de lo universitario y del mundo profesional dispuestas a trabajar de manera conjunta y permanente. Esto supone una apuesta que consideramos de gran interés tanto para la comunidad educativa como para la práctica profesional en la Educación Social en nuestros días.
4.     La producción del saber como el fruto de una elaboración colectiva.
Este espacio supone un lugar de encuentro que pone en conjunción estos dos saberes (lo académico y la práctica de la profesión) con la idea de generar una colaboración, y una conversación permanente, en torno a la producción de un saber de manera colectiva, un saber nuevo, capaz de acoger en su seno la particularidad de nuestra profesión.
Advertimos, por tanto, la necesidad de articular espacios de trabajo conjunto que tengan en cuenta los diferentes estratos que conforman el cuerpo de la Educación Social: una mirada hacia dentro, desde lo universitario, pero también hacia fuera, desde la práctica profesional.
5.     La articulación de diversos saberes… el trabajo en red.
Desde el punto de vista metodológico resulta del todo necesario pensar en la articulación de los diversos saberes de las diferentes disciplinas, sociales, clínicas, educativas o jurídicas, que intervienen en los contextos académicos o profesionales donde nos movemos. En el sentido de interrogar el trabajo inter-disciplinas, “entre varios”, donde cada disciplina o discurso pueda establecer sus posibilidades y sus límites. Y lo que es más importante, la centralidad del trabajo en red siempre debe ser la persona, la construcción del caso.
6.     Acoger la práctica educativa en la institución académica.
Desde Aldarrikatu tenemos gran interés en hacer posible una formación académica más completa e integral, y que, entre otras cosas, pueda ser capaz de atender y acoger el saber que cae del lado de la práctica educativa, del ámbito profesional. Aquí entramos nosotros, como colectivo de educadoras y educadores sociales en activo, es decir, trabajando. Representantes, de alguna manera, de la profesión.
Nos interesa crear espacios donde lo académico se ponga en juego de una manera más dinámica, creando lugares y encuentros donde participemos personas que nos dedicamos a la intervención directa. Es decir, la posibilidad de incluir el ámbito de la práctica en el contexto de lo académico.
7.     Qué modelo de intervención social proponemos…
Proponemos una intervención social ética, comprometida y transformadora, capaz de atender a la subjetividad de cada persona y a los nuevos espacios de construcción del lazo social en la actualidad. Atendiendo a una ética urbana, social e integradora que cuenta con la comunidad como sujeto activo, destacando el elemento social como punto de anclaje y orientación de nuestras actividades.
Comprometidos con nuestra profesión y movidos por el respeto que nos producen las personas a las que atendemos pensamos que es necesario crear espacios y tiempos nuevos para la reflexión, de cara a producir unas prácticas profesionales que tengan en cuenta la subjetividad de nuestra época.
8.     Ejemplos de nuestra práctica…
En nuestra práctica nos interesa una reflexión que nos permita interrogarnos en torno a lo que damos en llamar “DILEMAS” profesionales, que pongan el acento en la construcción del caso, en la persona, en el sujeto. “Dilemas” que surgen en el día a día de nuestras prácticas, donde habitualmente nos encontramos con un exceso de protocolarización y gestión de los expedientes, quedando relegado a un segundo plano la atención a la persona, como el objeto principal de nuestra disciplina.
9.     Que podemos esperar del ámbito profesional…
Del ámbito profesional esperamos, entre otras cosas, ser capaces de introducir temáticas a tratar, prácticas, metodologías, pequeñas viñetas e interrogantes que afectan al espacio de la intervención social aplicada.
Por otra parte nos pensamos como educadores con un fuerte deseo, capaces de promover investigación conjunta y aprender de los demás agentes e interlocutores, tanto en el ámbito de lo académico como dentro del colectivo de profesionales.
10.                        Inventar nuevos espacios, nuevas respuestas.
Ante el reto que supone pensar sobre las nuevas maneras de entender la Educación Social en nuestros días, no hay que llorar, mejor acordarse de Hanna Arent cuando sostiene que las crisis son agujeros en lugares que estaban cerrados.
Ser contemporáneo implica meterse con lo tenebroso de nuestros tiempos, pensar nos aterra, pero sólo es posible si uno es capaz de discutir con los viejos paradigmas. Poder pensar que algunas de nuestras respuestas quedaron viejas, caducas, y que hay que reinventar nuevas respuestas, nuevos espacios capaces de acoger la particularidad de la Educación Social en nuestros días.
Cosme Sanchez Alber
GIZARTE HEZITZAILEAK ALDARRIKATU





[1] Etimológicamente el término educar procede de la palabra latina duquere, guiar, extraer algo del otro.

miércoles, 2 de noviembre de 2016

ALADARRIKATU también comienza el curso!!



27 de Octubre de 2016.
6:50 de la mañana, suena el despertador y no es para ir a trabajar (todavía) y tampoco es un aparato electrónico ni un móvil… Es nuestro hijo, que literalmente grita “ya está, ya está”  Tiene 2 años y esta es su forma de decir, “Vamos al lio” o por lo menos, eso interpreto yo.
Desayunos varios, preparar la comida, duchas, nos vestimos, “recogemos” la casa y ale, preparados para ir a la ikas.
Así empieza nuestra rutina, que continua dejándole con sus compis de clase, y yo corriendo al metro para ir a trabajar.
Hoy es un día largo, Actividad grupal por la mañana, coordinación en un centro escolar, cita con varias familias, y entre todo esto se supone que como y finalmente salgo de currar a las 19:30.

A  continuación reunión con Aldarrikatu, que también comienza el curso!!!

Y  sobre esto precisamente iba el post, aunque  me haya enrollado con lo anterior por mi necesidad de justificar el despiste que a continuación os explico.
Y es que…  ¿Os podéis creer que una semana más tarde no soy capaz de acordarme de uno de los debates más interesantes que surgió en la reunión?

Porque hablamos de quienes estábamos, de los que no habían podido venir,  de cuando serian los mejores momentos para juntarnos, surgieron propuestas de hacer algo más, de hablar con otros, simplemente hablar con otros, que a veces ya es mucho y nos organizamos según lo llevado a cabo también en años anteriores y…

Resultado de imagen de gato pensandoPues eso, que no lo recuerdo, y sinceramente mi cabeza hoy ya tampoco da para más, así que compis, ¿podéis ayudarme? Creo que este tema, que Cosme ya ha abierto en otros foros, podríamos compartirlo también en este.
Porque no entraba en el orden del día de la reunión, pero salió, y me parece importante recogerlo.

Oihana Martitegi

lunes, 30 de mayo de 2016

¿Qué es para tí acompañar, qué significa, cómo lo describirías?

Notas sobre acompañamiento social. Jornadas del Observatorio del Tercer Sector de Bizkaia
Para mi acompañar es ponerse del lado del sujeto, acompañarlo en sus invenciones particulares, en su diferencia, y en su singularidad. 
A su vez, el acompañamiento, en tanto en cuanto implica a dos personas, pone de manifiesto la necesidad de todo ser humano de dirigirnos a alguien con quien poder contar, con quien contarnos, es decir, incluirnos. Es en la relación a un otro, en la transferencia, donde cada uno de nosotros podemos producirnos como sujetos.
Una de las cuestiones que me planteaba Raul, tras su amable invitación a participar en esta mesa, tiene que ver con la sensación de que el acompañamiento es en la actualidad un concepto clave para el trabajo de las organizaciones del tercer sector. Sin embargo, señalaba Raúl, es un concepto que se puede entender de muy diversas maneras.
Efectivamente, hoy en día el acompañamiento es más que nunca una palabra vacía, en el sentido de que engloba casi todas las modalidades posibles de entender una praxis en un campo de experiencia muy diverso. Podemos, por ejemplo, llamar acompañamiento a las muy habituales prácticas de reeducación basadas en la coerción, la exigencia, el autoritarismo y el castigo (muy presentes en la red asistencial), como a otras fórmulas de acompañamiento que cuentan con el sujeto, sus derechos y sus tiempos, su capacidad para tomar decisiones y su dignidad.

En mi opinión resulta necesario situar el acompañamiento en una estructura de trabajo, en un campo de experiencia y en un trabajo colectivo en el que convergen diversas disciplinas, y que bien podría estar orientado por una ética basada en un punto central: acoger la singularidad de cada persona y su particularidad en el campo de las prácticas institucionales, que tienen, a su vez, una tendencia natural y estructural hacia la homogeneización y el borramiento de las diferencias. ¿Por qué digo esto?
Porque el acompañamiento surgió ante el fracaso de otras metodologías más rígidas donde el saber se situaba exclusivamente del lado del profesional. Ahora bien, acompañar implica deslocalizar el saber para ponerlo del lado del sujeto.
Esto requiere, por un lado, grandes dosis de humildad por parte del profesional pero también requiere de una orientación muy precisa y una práctica mas horizontal y respetuosa con las posiciones subjetivas, tanto las del propio profesional como las de las personas atendidas, así como con el respeto por los límites éticos de la acción educativa y los derechos de las personas.
¿Cómo crees que ha evolucionado el acompañamiento desde los espacios en los que has intervenido desde que comenzaste…
En la actualidad existe una peligrosa tendencia a confundir el acto terapéutico con el acto social. No se entiende que en muchos de los dispositivos de atención social se opte por unas metodologías que condicionan la estancia a unos objetivos terapéuticos, que se imponen de entrada y por igual, a cada persona, sin tener en cuenta la particularidad de cada uno. Todos estaremos de acuerdo en afirmar que el acceso a un tratamiento no debe ser tomado como condición previa y necesaria para el acceso y el mantenimiento en una vivienda social, por citar tan solo un ejemplo. Entonces ¿Por qué se exigen objetivos terapéuticos en las prácticas sociales? Es una pregunta que encierra múltiples paradojas y malentendidos.
Muchas de las prácticas sociales e institucionales que alberga la red asistencial y, en particular para personas en situación o riesgo de exclusión social se basan en modelos de reeducación y tratamiento que condicionan de manera muy notable tanto el acceso al servicio como el trabajo de acompañamiento, propiciando en multitud de ocasiones el abandono de estos programas (las conocidas expulsiones/que son modos de segregación en el interior de la institución).
Se trata, en consecuencia, de profundizar tanto en los límites éticos como en la separación necesaria que existe entre la voluntad terapéutica, a veces feroz, y la función social de acoger y alojar a aquellas personas que se encuentran en una situación extremadamente vulnerable. Mantener esta función “social” es precisamente lo que permite marcar un límite a una voluntad terapéutica que, sin este límite, arriesga transformar la institución en un lugar de alienación, improvisación y de experimentación a ultranza.
En mi opinión, esta cuestión encierra un debate fundamental que debería suscitar, cuanto menos, la inquietud de aquellos profesionales y disciplinas que concurren en el aparato de la red asistencial y los Servicios Sociales. 
        ¿Te haces preguntas, tienes dudas…
Como decía, ante este panorama, nosotros sostenemos que necesitamos un “método” y un tiempo para poder pensar: interesarnos por lo particular de las personas que atendemos y también, por qué no decirlo, de la particularidad de nuestro acto (de aquello que ofrecemos al otro para hacer posible un cierto efecto de lazo social). Poder pensar más allá de la inmediatez que tan habitualmente reina en nuestra práctica, en ocasiones secuestrándonos de nuestro propio cometido.
En este sentido, la realidad actual de muchos equipos profesionales es que ese espacio colectivo, destinado a pensar, o bien no existe o, si está previsto, acaba siendo devorado por la contingen­cia de las urgencias, de aquello del día a día que siempre se impone como un imponderable que impide realizar lo importante.
Como muestra, desde Aldarrikatu llevamos 3 años trabajando con ejemplos de nuestra práctica para poder pensar y extraer algunas orientaciones y lógicas que nos ayudan a comprender mejor nuestros actos. En el mismo sentido en la Asociación de psiquiatría comunitaria de Euskadi (OME) coordino el trabajo del grupo de educadores y salud mental en el que trabajamos los interrogantes que nos suscitan aquellos casos que atendemos, uno por uno, y esto nos sirve para construir discurso sobre nuestra práctica, poniendo a la persona y su particularidad en el centro de nuestra tarea.
Con respecto a la necesidad de hacerse preguntas, pienso que es necesario contemplar que el saber no está de entrada, tampoco es un dato, ni puede ser extraído mediante cuestionarios, entrevistas o protocolos de intervención. Para ello, es necesario pensar el saber cómo aquello que no está aún producido, elaborado, completado. Sino, más bien, como algo que está por venir, por extraer, por deducir. De esta manera es posible crear un agujero, un vacío central que aspira un saber que debe elaborarse.
En definitiva, pienso que el futuro del acompañamiento social pasa por reintroducir el interés por la singularidad y su verdad (la verdad de cada sujeto), o tomar otro tipo de caminos, mas del lado del control social, la gestión de categorías poblacionales diversas, la evaluación, la prevención, la salud, en definitiva, el orden público. Para esto es necesario, y con esto termino, alejarse de las categorizaciones de usuarios. La práctica del uno por uno, del caso por caso, pone un límite a las propuestas universalizantes animadas por una lógica colectivizante, del estilo, "tipo" de usuarios, "tipo" de sujetos, “tipo” de educadores sociales, etc.
Por otra parte, en nuestro contexto, podemos pensar que la relación asistencial tal y como hoy la conocemos responde, en gran medida, a unos rasgos. Destacaré tan solo tres de ellos:
1.     La pérdida de calidad y cantidad del vínculo profesional-sujeto. Que se ha transformado en un encuentro cada vez más fugaz, de corta duración y siempre con la mediación de alguna tecnología (Ordenador, pruebas, informes, bases de datos, protocolos, prescripciones…). 
2.     El aumento notable de la burocracia en los procedimientos asistenciales. La cantidad de informes, evaluaciones, cuestionarios, aplicaciones, que un profesional debe rellenar, superan ya el tiempo dedicado a la relación asistencial propiamente dicha.
3.     La coordinación entre profesionales y recursos queda reducida al intercambio ocasional de informes, conversaciones telefónicas o emails, cuyo principal eje y sostén es la derivación.
Estas características configuran una nueva realidad marcada por una pérdida notable. La que se deriva de la sustitución del propio juicio de los profesionales (elemento clave en la praxis) en detrimento del protocolo monitorizado. Como correlato a este hecho tenemos la reducción del sujeto atendido a un elemento sin propiedades específicas (homogéneo, contable y categorizado).
Como alternativa propongo pensar en modos de tratar la red asistencial, de manera que esta pueda adaptarse a la singularidad de cada persona y no al revés. Esta modalidad de trabajo desplaza la pregunta sobre el sujeto hacia la pregunta sobre la red. Me explico, podemos pensar que en ocasiones no se trata tanto de “tratar” al sujeto, sino de tratar la red, la institución, el servicio. En determinados casos, podemos observar como modificando en algo la posición que ocupamos los profesionales y servicios, esto permite que la persona a la que atendemos pueda, a su vez, afrontar sus dificultades de una manera más satisfactoria. Es lo que se conoce como la “práctica al revés” (Di Ciaccia, 2001) que, a grandes rasgos, apunta en la dirección de tratar la institución, su atmósfera y su función, para que en consecuencia ésta sea capaz de acoger la singularidad de cada persona y acompañarla en sus diversos avatares. 
 Cosme Sánchez
Técnico en intervención social




miércoles, 18 de mayo de 2016

TRAYECTORIA PROFESIONAL , EXPERIENCIAS, APRENDIZAJES

Eskerrik asko . Por haberme invitado a compartir esta mesa y porque me ha servido para poder reflexionar  lo que ha supuesto y supone mi propio camino en la profesión.  Reflexiones que ahora comparto.
   Me siento como la “abuela cebolletas” contado mis experiencias a lo largo de mi carrera profesional,  como si pareciese que ésta ya se ha acabado. Independientemente de que ya estoy cerca de la jubilación,  resulta que siempre me he sentido y me sigo sintiendo Educadora Social citando  las palabras en educadorsocialasturias – paranoias de Alberto  en un post reciente :

Somos educadoras  las  24 horas porque nuestra mirada es social, no es de otra forma, no puede ni (me atrevo a decir) debe serlo. Nuestros ojos son críticos, cuando compramos ropa, comida… cuando vemos la tv, cuando miramos internet, cuando escuchamos la radio e incluso la música que elegimos. Esa es la mirada social
El ser educador social las 24 horas; no es llevarnos el curro a casa,
Sino tener y actuar desde esa mirada social.

  Mi historia profesional en la Educación Social, va de la mano de lo que ha sido el inicio de la profesión y su desarrollo a lo largo de estos años.
En realidad empecé a ejercer profesionalmente de manera tardía, con alrededor de 35 años,  aún no se había creado la diplomatura  de Educación Social.
 NO OBSTANTE , YA VENIA de estar en  contacto con lo que hoy es la profesión  desde los 18 años aproximadamente  (estamos hablando del año 1975 más o menos , todavía en la dictadura) ,  y todo por hacer , con grupos de tiempo libre; escuelas de padres; foros en torno a la mujer , Formación , etc.., con mucha inquietud y participación social ., pero esto lo hacía en mi tiempo libre, voluntariado, militancia. Aparte me tenía que buscar la vida , así que trabajé durante 17 años de secretaria de dirección y en mis tiempos libres me dedicaba a estas cosas y además a sacarme una licenciatura, que en mi caso, al no existir Educación Social, entendía que lo que se acercaba más a este campo era la Pedagogía., que la hice por la UNED.
Así que aquí me  encuentro con lo que para mí marca unos hitos importantes para  lo que en el futuro va a ser mi desarrollo personal y profesional,

 AEl contexto social , el momento en que yo y otras personas como yo empezamos a implicarnos  y comprometernos socialmente. Saliamos del agujero y todo estaba por hacer: mucha participación social; asociaciones de vecinos muy activas, con mucha ilusión y ganas.
 B/ Vocación No quiero decir que ahora las personas que elegís  la Educación Social no tengáis vocación, solamente digo que existen muchas variables más para elegir la carrera y no precisamente la vocación, mientras que entonces simplemente no existía , tuvimos que, como en tantas cosas más, “perseguir” nuestra vocación para que se hiciera realidad para dotarla de cuerpo y reconocimiento .
 C/ Coherencia: Allá por el año 91,  En Agintzari me dieron la oportunidad (había estado formándome con ellos, porque había mucha formación y muy  buena) de hacer una sustitución para educadora de familia, no me lo pensé e hice “un salto en el vacío” y me lancé, midiendo los riesgos que eran muchos , pero lo tuve claro y ahí sí empecé como Educadora  profesionalmente hablando (la carrera aún no estaba) .
Me costó asumir, y lo hice con gusto que me pagaban y me podía ganar la vida , haciendo aquellos que siempre lo había hecho en el tiempo libre, y si hasta entonces había sido como si llevase dos vidas paralelas, una dedicada a ganarme la vida y otra la verdaderamente mía, ahora se unían ambas y  todo iba en sintonizaría , era coherente.

Y prácticamente en este punto empieza también mis contactos con la Universidad porque sale ya la primera promoción y en paralelo la asociación de educadores y educadoras está en un proceso de sacar el colegio, este también fue una labor ardua de un buen puñado de educadoras y educadores a lo largo de varios años. Diplomatura, colegio, procesos de habilitación, código deontológico… etc. , que han ido poniendo los cimientos de la profesión. 

CREO QUE ES IMPORTANTE RECORDAR ESTAS COSAS PORQUE
 A veces tendemos a pensar que lo que tenemos, lo que disfrutamos, ha estado ahí siempre o alguien nos lo ha concedido y esto nunca es así ,  es gracias a la persistencia, la lucha, la preparación de muchas personas que finalmente conseguimos hacer realidad tanto derechos, como oportunidades, sueños ,etc.

 Es precisamente desde esta vocación que me motiva, me ilusiona, me impulsa desde donde siempre me ha parecido y me sigue pareciendo importante la formación, seguir formándome y no necesariamente con cursos y más cursos, que también, sino desde la inquietud por leer, contrastar, reflexionar, escribir. A mí aún me sigue sorprendiendo lo que aprendo, lo que me muestran y me enseñan las personas que acompaño en mi tarea.
  En los tiempos en los que aún no hablábamos ni de profesión ni de carrera ni de nada de esto, había una máxima que seguíamos en los grupos en los que estaba envuelta y enredando , era
                           “acción, reflexión, acción”, 
es decir estaba la experiencia, la reflexión o teorización (si lo preferimos) y vuelta a la acción. Esta máxima me sigue ayudando.
 Y ha habido autores que me han acompañado y que son referentes importantes: Carl Rogers, con conceptos importante como la Congruencia   que en nuestro marco Rogers la definiría como “autenticidad, sinceridad y transparencia de la persona que acompaña personas y procesos o como Paulo Freire en su pedagogía del oprimido y en la definición que hace de Educación bancaria,(entre otros) creo que en muchos de nuestras intervenciones seguimos (lo peor de manera inconsciente) , cuando dice y define la educación bancaria como aquella que “en lugar de observar la educación como un proceso de diálogo consciente y con discernimiento, la educación bancaria contempla al educando como un sujeto pasivo e ignorante, que llevado al campo de la educación social, supone que es el profesional de la educación el que le dice lo que ha de hacer “
y otros muchos : Minuchin; Cancrini, Marco Marchioni, Barudy; Zirulnik,
Jose R. Ubieto  (con sus trabajos sobre el trabajo en red), y como no podemos perder NUNCA la mirada social y menos en estos tiempos, un imprescindible para mi Zygmunt Bauman , también Sanpedro y otros.
Y en la medida que voy leyendo, aprendiendo…, me doy cuenta que , como dijo Sócrates “solo sé que no sé nada” .

 Otro hito importante y que para mí significó un antes y un después fue cuando en  el 2005  hice la Formación de Orientación y Supervisión en la Asociación Navarra Mitxelena,  teniendo como tutor a Jesús Hernandez Aristu para mí una  de las personas, sino la persona que más me ha aportado personal y profesionalmente , no se si tanto en  por la formación transmitida o posibilitada, sino por la autenticidad y congruencia  que nos transmitía,  y por la posibilidad que me dio para conocer y reconocer lo que llevo en mi “mochila” para conocer “mi herramienta de trabajo” que soy yo misma, para no solamente conocerla, sino para cuidarla, darle descanso , y además para saber, en mi trabajo cotidiano, lo que es mio y lo que es del otro….. . Yo creo que esto ha hecho posible que a día de hoy, sí un poco cansada, no me haya quedado en el camino, y me siga activando ante los retos del día a día de nuestro trabajo.

A menudo me han preguntado  y me preguntan (pregunta recurrente, a vosotras también os habrá pasado)  que hago en mi trabajo y mi contestación siempre ha sido “ Acompaño la vida cotidiana de las personas para que la mejoren” así de sencillo y de complejo al tiempo.  Porque hablo de acompañamiento, de presencia, de escucha , de vinculo…. . Yo como profesional tengo las herramientas, los recursos, las estrategias… que harán posible que las personas y los colectivos vayan haciendo sus propios procesos.

 Este es un aspecto que, al tiempo que se ha ido haciendo la profesión, que la profesión ha sido subsumida por las Administraciones y las políticas sociales , se ha ido ordenando , protocolizando , en aras a cada vez una mayor eficiencia y un mayor control, unas mejores estadísticas, así las personas, las comunidades, los colectivos se convierten en : expedientes; nº de casos atendidos, poblaciones dianas. Todo tiene que entrar en un Item. La deriva actual es que el objetivo de nuestro trabajo sea cumplir los protocolos con la mayor eficiencia posible y que las personas, sus vidas entren en un determinado item, cumplan unas determinadas expectativas perfectamente controladas y controlables ….. ,
 lLas personas somos únicas con  expectativas propias, proyectos de vida propia, procesos únicos , las personas, los colectivos están  y tienen que seguir estando en el centro de nuestra intervención , no las estadísticas ni los protocolos que son o debieran ser , herramientas que nos ayudan.  Creo que este es un gran reto en este momento, para la profesión .

Y se convierte en un gran reto porque no nos olvidemos que vivimos, desde hace ya un tiempo en un cambio social  en un cambio de paradigma, es decir un cambio de modelo social,  el sistema  capitalista “hace aguas” ,(no lo digo yo) y  nos seguimos empeñando en respuestas que como mucho “tapan algunos agujeros”, ya no valen, así que en lo que desemboque el nuevo modelo dependerá de todas nosotras y en lo que respecta a nuestra profesión , igual.. Apasionante.

Por ir terminando..

Hace años en una formación, hicimos un ejercicio de visualizarnos y expresar como nos gustaría vernos, al término de nuestra vida profesional y yo contesté que me gustaría estar haciendo lo que hacía, con las mismas ganas, motivación y entusiasmo. Afortunadamente, así es , cierto que en ocasiones me siento cansada, pero creo que es más un tema de edad y de circunstancias que la vida va trayendo.

Así que..
 Jubilada o no, seguiré siendo educadora social, porque no puedo dejar de tener una mirada social y eso solo, ya me compromete  quizá con un poco menos de energía, pero con la misma pasión, porque vivimos tiempos apasionantes y llenos de retos, donde todo está por inventar y hacer en este nuevo sistema que emerge.

Eskerrik asko por escucharme y espero que os haya servido.

Inés - Educadora Social

martes, 29 de marzo de 2016

DE PRESENCIAS Y AUSENCIAS

 El origen de esta reflexión está en un encargo que la Asociación Susterra me hizo para una jornada que estaba organizando, octubre de 2015: Calle, comunidad y relación. Vínculos de proximidad como clave para el éxito. Así que voy a empezar agradeciendo, fue una responsabilidad y una gran oportunidad, como la vida misma. Lo que voy a comentar aquí no es un discurso teórico sacado de la reflexión y el estudio de autores, años y años buceando en textos…. Es fruto de mi experiencia profesional, y de la reflexión compartida con muchas personas a lo largo de estos años. Sencillamente voy a contar un poco de mi experiencia de unos cuantos años. 
He trabajado tiempo de educadora, sin embargo, nada es casual, siempre he tenido la cabeza y el corazón en lo que les pasaba a nivel personal, a nivel de salud, a las personas con las que estaba. De la psicologia a la intervención social, y en la intervención social con mirada psico, con mirada emocional. Lo picosocial, psicoeducativo, que curiosamente ahora está sobre la mesa (como nunca jornadas y talleres, encuentros en los que sale esta palabra). Y todo esto situado en los barrios, en los contextos, en la comunidad.
 Voy a hablar de los procesos que hacemos con las personas que viven situaciones de vulnerabilidad social, exclusión social. Y de los procesos que tienen que ver con lo personal, con reconstruir su historia, con lo psicoeducativo, psico- social, cercano a lo terapeútico en cuanto a estar mejor, recuperar salud, posibilidad, fuerza, futuro. bienestar, recuperar mi historia de tal manera que no sea bloqueo, sino impulso. Tener en cuenta su historia vital y su momento actual, para seguir en la vida con otra mirada, CON OPORTUNIDAD DE CAMBIO.
 Y quiero hablar de este trabajo individual y grupal de reconstrucción, teniendo en cuenta los contextos como «sanadores» también. Las personas. Estamos con personas que tienen experiencias de daño, ruptura emocional…que en muchos casos conlleva el título de enfermedad mental. Tienen mucha ausencia, de referentes adultos, de límites, orden, ritmo, de tranquilidad en casa, ausencia de capacidad de frustración, de estímulos y refuerzo, de experiencias de éxito, de refuerzo social, de éxito en lo escolar, en las relaciones, de relaciones de igualdad…de respeto y de respetar…. y mucha presencia.
 Grandes supervivientes, fuerza, capacidades, ganas de cambio y mejora (aunque a veces muy oculta), risa, disfrute, agradecimiento aunque no expreso, emoción a tope, crisis y conflicto, angustias, violencia, alegría, humor… . Creo que a veces no vemos ninguna de estas dos dimensiones, solo vemos conductas que no son legales, adecuadas, que no se corresponden con lo que se espera, que rompen con el estatus quo, …..que molestan al vecindario, a los recursos..
 Las personas profesionales necesitamos estar PRESENTES PARA PODER VERLES, SENTIRLES. Para poder trabajar sus ausencias a través de su presencia y de la nuestra. Y para nosotras/os estar presentes necesitamos de emoción, no sólo de cabeza.
 Nuestra profesionalidad, para mi, se basa en un buen equilibrio a este nivel. En esta tensión, emoción es donde, en mi opinión y experiencia, se puede producir un encuentro significativo. Y desde luego, sólo desde aquí una posibilidad de cambio. También nosotras/os profesionales tenemos que apropiarnos de lo que hacemos. Parece que sólo los protocolos de items recogen el trabajo. Pues no. Protocolicemos desde lo cualitativo, con rigor y responsabilidad. ¿Cómo es este tejer fino? Es un ESTAR QUE TIENE QUE VER con:

Estoy con una persona que tiene su historia, su dificultad y su posibilidad. Y que tiene derecho a tener su historia. Con una persona que igual no ha tenido ninguna experiencia de relación significativa en la que se le ha recogido como otro/a . Cuido que establezca una relación de confianza, me doy tiempo para ello, porque en cada caso es único, para a partir de ahí establecer una relación y hacer un proceso psicoeducativo. Me muevo en sus contextos, cuido la relación, estoy presente, y la persona se da cuenta de que para mí ella también está muy presente. En ese juego de presencias se genera la posibilidad de poder acompañar su proceso. Escucho, estoy muy atenta a lo que trae, a cómo se mueve,…acojo, limito, confronto. Soy clara, honesta, le respeto. Respeto su ritmo, su necesidad, posibilidad. Lo que quiere y puede contar y lo que no. Le devuelvo con la distancia profesional, poniendo sobre la mesa también los límites de mi trabajo. Todo no puedo y además no quiero. Tengo en cuenta la responsabilidad. De qué se puede responsabilizar en este momento? No pido lo que no se puede y si lo que creo que puede aquí y ahora. Tu de que te responsabilizas? Yo de esto…Yo también me responsabilizo de lo mío. 
Respeto sus tiempos y lo que me cuenta, o su silencio. Tengo delante la cuestión de la igualdad mujeres y hombres, tengo en cuenta el machismo estructural vigente, y cómo son estos procesos en el marco de la vulnerabilidad y exclusión. En qué contextos viven estas mujeres, sus pluses, cual ha sido su modelo. Las mujeres. Respiro, me enfado, acepto y a seguir. Los microcambios. Me planteo estrategias para ver cómo comunicarme, cómo acercarme, como mantener algunas distancias para no confluir . Para seguir siendo 2 personas en relación con roles diferentes y viviendo momentos únicos
Detrás de cada encuentro hay un plan de trabajo, un proyecto. Una hipótesis de trabajo y unos objetivos que quiero conseguir. Hay método y técnica. No es un tema de buenismos. 
Es algo complejo y emocionante. “Es un trabajo fino de equilibrios”. “Crear redes de relaciones. Poética de la proximidad” (Silvia Navarro. Perspectiva relacional). ESTAR para trabajar estas presencias y ausencias. Con-tacto. Los procesos. Los tiempos, los protocolos… Un ejemplo, ¿cuánta rehabilitación necesita una persona después de una operación a corazón abierto??? Tiempo no??’ ¿Por qué en lo emocional, personas que están haciendo procesos duros profundos, porque vienen de experiencias básicas de mucha ausencia, porque nuestra realidad social es injusta, que no son culpables de lo que les pasa (sólo responsables de su vida), tienen que hacer un proceso en 6 meses/2 años.. Cuando llevan 25, 14 o 35 años viviendo de esa manera tan sobreadaptada?
 Marquemos plazos, por supuesto, pero….y Seamos personas, seamos personas serias, seamos personas profesionalmente competentes. Diseñemos procesos evaluables por supuesto, esa es una de nuestras responsabilidades, pero que el cumplimiento de nuestras herramientas no rompa la esencia. Y esto trabajando Los contextos y en red. no sólo con los recursos especializados que tienen que ver con «el caso», trabajemos lo comunitario, en la comunidad. Hacer estos procesos personales y grupales y hacerlos también teniendo en cuenta el entorno. Como un circo de 3 pistas. También la comunidad como generadora de procesos de presencias y ausencias. Yo hago el trabajo psicoeducativo, y tú eres la psiquiatra, tú el maestro de la niña, y tú de la asociación de mujeres en las que vamos a intentar que participe o del huerto urbano de su barrio…. Una manera de contar que si, yo estoy trabajando en lo emocional, pero que como participe en el huerto urbano, lo petamos… Esto si que es red, red que sostiene y que nutre.
 La imagen que me viene es la de onda concéntrica pero sería con gafas 3d.
 Sobre el trabajo en red llevamos muchos años y años… Nos cuesta trabajar en red. Igual es que no sabemos, igual es que no queremos, igual es todo… Pues no hay otra manera de trabajar con calidad, Si que está en nuestros programas y en muchas ocasiones diseñamos las líneas de intervención en red. Es mejorable como todo, y creo que en algunas ocasiones si que nos falta diseño, implementación con reparto de responsabilidades y evaluación desde esas responsabilidades. Visión de proceso global, y que justo en esa visión y en el trabajo desde esa visión está el logro de los objetivos, la mejora de la calidad de vida de las personas con las que estamos, y el cambio social??? Para mi también. 
Me sale que nos toca una de respetarnos más a nosotras/os mismas/os, y a las personas con las que trabajamos.
 En un tiempo gris nos hemos mimetizado, y lo que es peor nos justificamos con ello. Ya cansada, cansados de caer en esa espiral de todo está mal, ¿la responsabilidad ??…quien hace las políticas sociales, quien las gestiona, el tercer sector…. Todo abstracto. Estoy muy cansada de compartir discurso con personas y entidades y que luego en los ámbitos en los que puedo incidir para algún pequeño/gran cambio, nada de nada. Discursos huecos, mucha palabra y muy poca acción en consecuencia. Muy poca presencia. Bueno siento como una invitación a buscar maneras sólidas, creativas, estratégicas, coherentes, humanas, desde la humildad y la curiosidad, éticas, con humor, desde la posibilidad, justas, sensibles, profesionales, de calidad técnica, emocionantes… Con presencia.  Mila Esker.